La crisis desatada entre Estados Unidos y China por una ley de seguridad nacional sobre Hong Kong plantea un nuevo escenario en la ex colonia británica, que vive desde 1997 bajo la fórmula “un país, dos sistemas”, donde Beijing está dispuesto a reprimir cualquier intento separatista.

No hay duda que el borrador de la norma, aprobada esta semana por la Asamblea Nacional Popular de China (ANP), apunta a disciplinar a los hongkoneses que cada día reclaman mayor democracia e indepedencia de Beijing.

La ley castiga el separatismo, la subversión, las actividades “terroristas” y la interferencia extranjera en el territorio insular devuelto por el Reino Unido a China hace 23 años.

Los hongkoneses creen que destruirá las libertades de Hong Kong, donde se realizaron grandes manifestaciones pro democracia en 2019, para protestar contra una ley que hubiera permitido las extradiciones a China.

La nueva iniciativa otorga mandato al comité permanente de la ANP para redactar un proyecto de ley que será incorporado dentro de dos meses a la Constitución de Hong Kong, sin pasar por el consejo legislativo local.

Según el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, la nueva norma pone fin a la autonomía que regía en Hong Kong desde el 1 de julio de 1997, día que marcó el restablecimiento de la soberanía china sobre ese territorio.

Por ese motivo, el presidente estadounidense Donald Trump ordenó eliminar las excepciones financieras que daban a Hong Kong un “estatus especial”, con respecto a China, incluidos los beneficios arancelarios.

“La crisis del coronavirus, como también ocurrió con los atentados del 11 de septiembre (de 2001) para Estados Unidos, constituye una oportunidad para que China incremente la vigilancia y el control sobre lo que este país considera como grupos separatistas”, dijo a Télam Bernabé Malacalza, especialista en Relaciones Internacionales del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

Para el analista, que es profesor en la Universidad de Quilmes, más allá del contexto actual, el movimiento democrático de Hong Kong “no logra conseguir más adeptos fuera de dicho territorio. Por lo tanto, no se ha expandido por el continente”.

Malacalza opinó que la decisión de China “abre el camino para que la Casa Blanca imponga sanciones económicas, haciendo uso de la diplomacia económica coercitiva. Esto es algo que venimos viendo desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca” en enero de 2017.

“Se trata de una crisis más en un proceso de intensificación de tensiones entre EEUU y China que tendrá grandes repercusiones en el orden internacional”, señaló.

Horas después de la aprobación por parte de la ANP, el gobierno estadounidense pidió una reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para analizar la norma. Pero Beijing se negó diciendo que el asunto era una cuestión interna de ese país.

Washington dijo en la ONU que las recientes acciones chinas “minan fundamentalmente” el nivel de libertades y autonomía garantizados en Hong Kong por la Declaración Conjunta chino-británica del 19 de diciembre de 1984, registrada como un tratado jurídicamente vinculante.

En la Ley Básica de este pacto, que concluye en 2047, se establecía la salvedad para “asuntos internacionales y de defensa” en los que China podría intervenir en Hong Kong.

Para Norberto Consani, director del Instituto de Relaciones Internacionales (IRI), dependiente de la Universidad Nacional de La Plata, “la ley muestra que China quiere tomar un control más estricto sobre Hong Kong porque Estados Unidos quiere inmiscuirse estratégicamente en ese territorio”.

“Está clarito que la Casa Blanca le quiere ´embarrar la cancha´ a China. Taiwán y ese centro financiero son parte de la disputa estratégica de Washington y Beijing en la configuración de un nuevo orden mundial”, dijo el analista a Télam.

Hong Kong no es el único conflicto que divide a las superpotencias.

Ayer, el general del ejército chino Li Zuocheng advirtió que China atacará Taiwán si no puede detener por la vía pacífica la independencia de ese país.

Y en medio de este forcejeo diplomático, la presidenta de esa isla que reclama china, Tsai Ing Wen, una declarada separatista, ofreció ayuda a los hongkoneses en “la lucha conjunta por la libertad y la democracia”.

Según Wu Chiwai, líder del Partido Democrático de Hong Kong, y una de las figuras del movimiento pro democracia, la aplicación de la ley de seguridad nacional supone la muerte de la fórmula “un país, dos sistemas”, ideada por el fallecido líder chino Deng Xiaoping.

Fuente: https://www.telam.com.ar/notas/202005/470085-estados-unidos-china-hong-kong-diplomacia.html

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