El Parlamento de España respaldó este miércoles la sexta y última prórroga del estado de alarma por la crisis del coronavirus, con una mayoría absoluta que refuerza al presidente del gobierno, Pedro Sánchez, frente a la presión de la derecha y la extrema derecha, que censuran su gestión de la emergencia sanitaria.

La extensión de la alarma llegará hasta el 21 de este mes, fecha a partir de la cual todo el país podrá recuperar la libertad de movimiento, mientras el gobierno prepara un plan para adelantar también a esas fechas el regreso gradual del turismo procedente de la Unión Europea a través de “corredores de seguridad”.

Como novedad, el Ejecutivo central dejará en manos de las autoridades regionales la gestión de la recta final del proceso de levantamiento de las duras medidas de confinamiento que fueron impuestas por primera vez a la población el pasado 14 de marzo.

Dos meses y medio después, el brote local de coronavirus está bajo control, lo que se refleja en leves incrementos diarios de contagios- hoy 219- y en la notificación de una sola muerte en las últimas 24 horas, que eleva el total a 27.128, tras dos días sin registros de fallecidos, según datos del Ministerio de Sanidad.

A pesar de ello, Sánchez se enfrenta a una creciente tensión política alimentada por la oposición de derecha y extrema derecha, con una estrategia de desgaste y derribo que censura por completo la gestión de la crisis del coronavirus del gobierno.

En ese contexto, el presidente del gobierno pidió hoy al conservador Partido Popular (PP) y al ultraderechista Vox que no abonen el “veneno del odio”, al defender la prórroga del estado de alarma en el Parlamento.

“Lo estamos viendo en Estados Unidos y no queremos verlo cuajar en España: el odio es el veneno más dañino”, dijo el líder socialista citando la confrontación racial por la muerte del afroamericano George Floyd a manos de la policía, al encarar un debate parlamentario que se anticipaba duro.

“Digamos no al veneno del odio, a la violencia física, verbal, al insulto y la provocación. Demostremos la utilidad de la política, demostremos que servimos para algo más que para llenar titulares de crispación e insultos”, añadió Sánchez, cuyas palabras no tuvieron eco en sus adversarios del Partido Popular (PP) y Vox, la extrema derecha.

Después de haber salvado las últimas dos prórrogas con lo justo y debilitado, en esta ocasión Sánchez recuperó terreno al lograr que la medida de excepción del gobierno saliera adelante por mayoría absoluta, tras llegar a acuerdos con varios partidos.

El líder socialista logró reconducir la relación con los independentistas catalanes de ERC, que se abstuvieron, y reafirmó el apoyo de los nacionalistas vascos del PNV, los dos partidos que fueron claves para que España tuviera su primer Gobierno de coalición progresista en la historia democrática reciente.

Pero además sumó a los liberales de Ciudadanos, quienes ya en la anterior prórroga se habían distanciado del bloque de derecha, que apuesta de forma abierta por erosionar al Gobierno hasta hacerlo caer.

En el arranque del debate, Sánchez aseguró que el estado de alarma “no es ningún capricho del gobierno”, que la desescalada había sido “inteligente” y “precavida”, y que el país “está saliendo definitivamente del túnel”.

También manifestó la intención de su gobierno de aprovechar la crisis del coronavirus para transformar económicamente a España hacia una economía verde y sostenible; y pidió a sus adversarios que no insistan con conspiraciones “inverosímiles”.

“Lo digo alto y claro, viva el 8 de marzo”, remarcó Sánchez en plena investigación judicial sobre la manifestación feminista del pasado 8M, cuya celebración, según el PP y Vox, fue una irresponsabilidad.

A su turno, el líder del PP, Pablo Casado, se lanzó al ataque como si se defendiera una moción de censura al Gobierno, citando los hitos de la gestión del ex presidente Mariano Rajoy, desbancado justo hace dos años por Sánchez con apoyo de la izquierda, nacionalistas e independentistas.

“Ha hecho de la polarización su hoja de ruta, y del sectarismo y el populismo una campaña electoral permanente”, sostuvo Casado, quien subrayó que Sánchez es “el presidente con menos apoyos de la democracia”.

“No se cansa de mentir. Habla hoy de veneno como el pirómano que alecciona sobre incendios”, añadió el dirigente conservador.

Casado acusó a Sánchez de “arrogancia” y de ser “prisionero de sus apoyos” y “ocultar” a los muertos, que “su gobierno cifra en más de 27.000 y las funerarias en 44.000”.

Por su parte, Santiago Abascal, el líder de Vox, apuntó que “los españoles han visto peligrar su salud y su vida a manos de un Gobierno negligente”; “y su libertad y su economía a manos de un gobierno sectario, extremista y guerracivilista”.

“Ocultaron información y se atreven a gritar “viva el 8 de marzo, que es como gritar viva la enfermedad y viva la muerte”, subrayó Abascal, quien se dirigió a los miembros del gobierno como “narcodictadores comunistas”.

En la réplica, con la tranquilidad de tener el respaldo mayoritario, Sánchez incidió en que el 8M es la “nueva conspiración de la derecha y la extrema derecha”, pese a que hubo manifestaciones en todo el mundo, y advirtió a Casado del riesgo de seguir la misma estrategia de Vox: “hace pequeño a su partido y hace grande a la ultraderecha”.

Fuente: https://www.telam.com.ar/notas/202006/471852-espana-parlamento-estado-alarma.html

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