Para construir una huerta productiva, se necesita tener buenas bases. El sitio ideal es un terreno ondulado o elevado para que el aire frio pueda drenarse durante las heladas primaverales.

Los vegetales necesitan la luz solar total para poder crecer de forma saludable, lo que suele significar de 6 a 8 horas cada día. Debemos buscar un lugar que tenga suficiente espacio para los vegetales que uno quiere cultivar y que reciba la luz directa del sol en el transcurso del día.

La temperatura que tiene la tierra  de nuestra huerta está regulada por las temperaturas que se registren durante los inviernos. Cuando se ha pasado un invierno duro y frío con un aumento de temperaturas que rondan los 0 ºC, la tierra va a requerir más tiempo para que la tierra vuelva a adquirir valores más altos y tenga el calor suficiente para germinar semillas. Por otro lado, si hemos tenido un invierno con pocas heladas y temperaturas más moderadas, la tierra conservará una temperatura más alta y será más fácil la germinación y la producción de plantas en general. Es por ésto que no sólo debemos tener en cuenta la temperatura del ambiente, sino también medir la temperatura del suelo.

ES LO QUE HAY en la columna semanal de los viernes con Ramiro Amado en esta oportunidad se habló de la preparación del suelo para la huerta, la importancia que tiene la luz, la temperatura de la tierra para la germinación de las semillas y la asociación de cultivos en el espacio que elegimos para producir alimentos saludables..

Ramiro Amado – Columna semanal de Huerta.

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