La pandemia que trastocó cada ámbito de nuestra vida nos obliga a pensar en un nuevo modo de ejercer la Medicina y también en una nueva manera de encarar la formación de los profesionales de la salud.

En ocasión del Día del Médico, que se conmemora cada 3 de diciembre, vale la pena proponer nuevos caminos. Quienes llevamos muchos años en la profesión no solo debemos acompañar los cambios, también podemos generarlos. Desde nuestra experiencia, mucho podemos aportar para ir hacia un modelo más humano con más tecnología y más innovación.

Comencemos por la educación. La pandemia aceleró tendencias que ya venían asomando. Facilitada por las herramientas de comunicación digitales, la enseñanza online quedará, sin dudas, instalada en el futuro post-Covid 19. Las ventajas son enormes: las barreras geográficas desaparecen; muchos contenidos son gratuitos o muy accesibles, y se puede aprender según los propios ritmos.

El uso del aprendizaje virtual tiene que seguir creciendo. En nuestra profesión, debemos ir hacia un empleo permanente de la enseñanza mixta -presencial y virtual-. Ya hubo estudios que mostraron una mejora significativa en el rendimiento académico cuando los alumnos estudiaron con un estilo de aprendizaje mixto en comparación con un método de enseñanza tradicional.

En la práctica médica, también se necesita un cambio de paradigma. Debemos ir hacia una cirugía sin fronteras. Hoy una cirugía abierta, endoscópica o percutánea depende de momentos, de pacientes y de patologías, y no de estructuras departamentales. Este modelo hospitalario departamental funcionó bien en el pasado. A la luz de los cambios que llegaron, se precisa un nuevo esquema de organización de las especialidades, centrado en los pacientes y no en nosotros.

Los médicos debemos desplegar una perspectiva amplia para encarar cirugías, ablaciones y otros tratamientos. Observar el conjunto y diseñar una planificación previa ayudan a mejorar los resultados. Por eso, por ejemplo, en el tratamiento del cáncer es tan necesaria la discusión entre cirujanos, oncólogos, radiólogos y otros especialistas. Entre todos, ante cada caso, debemos ofrecer lo que creemos el mejor proceder: cómo hacer y cómo acompañar.

En lo que respecta a la relación médico-paciente, ya no puede negarse la importancia de incorporar habilidades emocionales, un saber que es tan relevante como el criterio y el conocimiento técnico.

Con las teleconsultas que proliferaron desde el inicio de la pandemia, quedó claro que comunicar más y mejor resulta imprescindible para ejercer la Medicina de modo remoto. Por eso, es imprescindible también que se enseñe este saber en los programas de formación de los futuros profesionales.

Rescatar aprendizajes de la crisis que estamos atravesando es lo que nos llevará a superarnos, y a dejar de lado lo que ya caducó, e incorporar y difundir las nuevas prácticas que necesitamos. No podemos hacerlo de cualquier manera. Debemos hacerlo con vocación de servicio, compromiso e integridad, que son los valores que deben acompañarnos en el camino hacia una nueva Medicina.

Dr. Mariano Giménez, profesor titular de Cirugía de la Facultad de Medicina (UBA) y director de la Cátedra de Excelencia en Cirugía Percutánea de la Universidad de Estrasburgo, Francia.

Fuente: https://www.telam.com.ar/notas/202012/537349-medicina-nuevos-desafios-para-el-tiempo-post-pandemia.html

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